* Una buena Anchoa

  • Tendrá un color uniforme de tonalidad marrón rojizo intenso.
  • No deben tener marcas de sangre o piel, con la espina central apenas dibujada.
  • La textura de los filetes debe ser tersa y masticable.
  • Su grosor tiene que ser coherente con el tamaño del filete. Si en un filete pequeño vemos que es muy fino, querrá decir que se ha aplastado demasiado para que pareciese más grande.
  • Su sabor no debe ser excesivamente salado y deberán dejar en el paladar su aroma característico.

 

*Consejos de Conservación para la Anchoa

Consejos para degustarlas bien:

Lo primero que hay que saber es que son una semiconserva y su periodo de caducidad es de aproximadamente 12 meses (guardadas en frío). Esto significa que no es un producto esterilizado, sino que su conservación se produce gracias a los meses que ha permanecido en salazón. Por eso, cuando compramos una lata de filetes de anchoa del Cantábrico, el producto va madurando a lo largo de los meses, y cambia su textura y sabor. 

Recién elaborados, los filetes de anchoa presentan un aspecto de carne muy tersa y sabor “menos” intenso. Por el contrario, a medida que pasan los meses, la anchoa va madurando y los filetes se vuelven más blandos y su sabor más intenso y salado. Por lo tanto, en función de las preferencias, se deben escoger anchoas con una fecha de caducidad más o menos lejana.

Otra recomendación: precisamente por ser una semiconserva, las anchoas hay que guardarlas en frío. Si no lo hacemos así, el proceso de maduración se acelerará.

Cuando se quieran consumir las anchoas del Cantábrico, hay que acordarse de sacarlas del frigorífico una media hora antes, de esta forma se asegura que el aceite y la temperatura de las anchoas, están en su punto.

Si sobran anchoas, se deben guardar en el frigorífico cubiertas de aceite y en un recipiente cerrado. 

Nuestra recomendación, cómelas en 2 días.